Reconoces alguna de estas noches
Estás totalmente agotada.Llevas todo el día esperando el momento de descansar. Y en cuanto apoyas la cabeza en la almohada,tu mente se enciende:que si una conversación que tuviste, que si la factura sin pagar, que si dejaste el horno apagado. El cuerpo pide descanso a gritos, pero la cabeza no encuentra el interruptor del sueño. Pasan los minutos, luego una hora y el bucle interno de pensamientos sigue.
O quizá te duermes sin problema, pero en la madrugada abres los ojos de golpe. Y ahí está otra vez esa mente en marcha, repasándolo todo, mientras la casa duerme y túte quedas mirando el techo, completamente desvelada.
O lo vives por partida doble: te cuesta que la mente se apague al acostarte y, cuando por fin lo consigue, vuelve a encenderse de madrugada. Un sueño ligero, partido, del que despiertas sin haber descansado realmente.
Cambia el momento, pero el problema es el mismo: tu mente no consigue apagarse. Y eso no es carácter, ni estrés, ni "hacerse mayor". Es algo muy concreto que le está ocurriendo a tu cuerpo.